Según datos de Cáritas Diocesana de Granada, el año pasado se atendieron en el Centro de Día para Personas Sin Hogar, en Motril, a 256 personas, un 8,9% más que en 2024. Campaña “Nadie sin hogar”, de Cáritas, con el lema “Un hogar, un lugar al que pertenecer”.

Cáritas Española acompañó el año pasado a 44.475 personas en situación de sin hogar, un 3,8% más que el año anterior. “La pérdida de empleo, el elevado coste de la vivienda, los desahucios o los procesos migratorios forzados continúan siendo algunos de los factores que empujan a muchas personas hacia situaciones de exclusión residencial”, explica la organización con los últimos datos disponibles.

En nuestra provincia de Granada, Cáritas Diocesana mantiene en Motril el Centro de Día para Personas Sin Hogar, en el que durante 2025 acompañó a 256 personas, un 8,9% más que en 2024. Además, 143 personas acudieron por primera vez al recurso, mientras que 113 llevan vinculadas al programa tres o más años, “una realidad que pone de manifiesto las dificultades que muchas personas encuentran para recuperar la estabilidad y acceder a derechos básicos como la vivienda, el empleo, la salud o la protección social”.

CAMPAÑA “NADIE SIN HOGAR”
Esta es la situación de las personas -fuera y dentro de Granada- que no tienen hogar y cuya Campaña “Nadie sin Hogar”, de Cáritas, se busca ampliar la mirada sobre el sinhogarismo y recordar que “toda persona necesita mucho más que un techo: necesita un hogar sentirse acogida, reconocida y parte de la comunidad”, explica Cáritas Diocesana Granada.

Esta Campaña se lanza en el contexto del Día de las Personas sin Hogar, el 25 de octubre, este año con el lema “Un hogar, un lugar al que pertenecer”. Y se desarrolla en un contexto “marcado por las crecientes dificultades para acceder y mantener una vivienda”.

La propuesta de este año pone el acento en que el sinhogarismo va mucho más allá de la imagen de quienes duermen en la calle. Según la Tipología Europea sobre Sinhogarismo y Exclusión Residencial (ETHOS), esta realidad incluye también a personas que viven en alojamientos temporales, viviendas inseguras o espacios inadecuados. Muchas de ellas permanecen invisibles pese a encontrarse en situaciones de gran vulnerabilidad.

MOTRIL
El Centro de Día para Personas Sin Hogar en Motril (Camino de las Ventillas), gestionado por Cáritas Diocesana, ofrece servicios básicos como higiene personal, duchas, lavandería, ropero, consigna y desayunos, además de orientación social y acompañamiento individualizado. También presta apoyo en cuestiones relacionadas con la salud, la movilidad o la tramitación de documentación.

Más allá de la cobertura de necesidades inmediatas, el recurso genera espacios de acogida, relación y confianza que ayudan a las personas a romper su aislamiento social, recuperar vínculos, fortalecer su autonomía y avanzar en sus procesos de inclusión social.

“Todo ello es posible gracias al compromiso del equipo técnico, el voluntariado y las entidades colaboradoras que sostienen este proyecto, así como a la cofinanciación de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad a través de la asignación tributaria del 0,7 % del IRPF autonómico”, informa Cáritas Diocesana.

Junto con este Centro en Motril, Cáritas también colabora económicamente con la Fundación Casas Diocesanas de Acogida (C/ Varela, Granada), un proyecto Arzobispado para ofrecer techo, comida, ropa y asesoramiento para acompañar la reinserción de personas sin hogar.

SENTIRSE ACOGIDO Y “PARTE DE ALGO COMÚN”
En la carta publicada con motivo de la Campaña, D. Alfonso Marín, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Granada, recuerda que “queremos poner la mirada en aquello que nos une y nos humaniza: la comunidad, los vínculos y el sentido de pertenencia”. Asimismo, subraya que “toda persona necesita un lugar donde sentirse acogida, reconocida y parte de algo común” e invita a sustituir “la indiferencia por el encuentro”.

Desde Cáritas se hace un llamamiento a parroquias, comunidades cristianas, administraciones públicas, entidades sociales y ciudadanía para seguir construyendo una cultura del cuidado, la cercanía y la fraternidad. “Os animamos a sumaros a esta campaña con vuestras parroquias, comunidades y grupos, fomentando una cultura del cuidado, la empatía y la fraternidad. Porque solo juntos podemos construir espacios donde todas las personas puedan sentirse parte, reconocidas y valiosas”, señala D. Alfonso.

La entidad recuerda que detrás de cada situación de sinhogarismo existe una historia de pérdida de vínculos y de vulneración de derechos. Por ello, “la respuesta debe ir más allá de la cobertura de necesidades básicas y favorecer procesos de inclusión, participación y acceso efectivo a derechos fundamentales que permitan a cada persona reconstruir su proyecto de vida y sentirse parte de la comunidad”, explica Cáritas Diocesana.

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