Escucha 23/24
El Año de la Escucha nos invita a abrir espacios de diálogo y participación, en los que parroquias, grupos, hermandades y cofradías, movimientos y demás realidades eclesiales puedan compartir sus experiencias, inquietudes y propuestas sobre las necesidades pastorales de nuestra Archidiócesis. Queremos vivir este tiempo en comunión con la Iglesia universal, profundizando en la sinodalidad como una forma de ser Iglesia que nos llama a escuchar, discernir y caminar juntos.
Escucharnos nos permite conocer mejor la realidad de nuestras comunidades, reconocer sus dificultades y descubrir los dones que cada persona puede aportar. Se trata de acoger la palabra del otro y discernir juntos, a la luz del Evangelio y atentos al Espíritu Santo, los pasos que nuestra Iglesia necesita dar. Para ello, queremos favorecer una participación amplia, que tenga en cuenta tanto a quienes están presentes en la vida cotidiana de nuestras comunidades como a quienes se sienten más alejados o encuentran menos oportunidades para hacerse oír.
Se nos presenta, por tanto, una oportunidad para renovar nuestra acción pastoral y fortalecer la corresponsabilidad de todos los bautizados. Queremos que esta escucha se traduzca en propuestas concretas que nos ayuden a responder a las necesidades de nuestra Archidiócesis y a orientar juntos su camino. Que nuestras comunidades sean lugares de acogida, encuentro y diálogo, donde cada persona se sepa escuchada y pueda contribuir a la misión compartida de anunciar y vivir el Evangelio.
Para trabajar escuchamos…
«El discernimiento no consiste en acertar siempre desde el principio, sino en navegar, en tener una brújula para poder emprender el camino que tiene muchas curvas y vueltas, pero dejarse guiar siempre por el Espíritu Santo, que nos va conduciendo al encuentro con el Señor. En esta peregrinación por la tierra, nos encontramos con otros, (…) esos otros son señales que nos ayudan a mantener el rumbo y que nos invitan a convertirnos cada vez de nuevo. Son hermanos, son situaciones. Y Dios nos habla también a través de ellos. Escuchemos a los demás. Leamos en las situaciones. Seamos postes indicadores para los demás, también nosotros mostrando el camino de Dios. La conversión se hace siempre en diálogo, en diálogo con Dios, en diálogo con los demás, en diálogo con el mundo.»
