Comunión 24/25

El Año de la Comunión nos invita a fortalecer los vínculos que nos unen y a reconocernos como una gran familia en Cristo, en la que cada persona y cada comunidad tienen un lugar y una misión compartida. Parroquias, grupos, hermandades y cofradías, movimientos y demás realidades eclesiales estamos llamados a crecer en la unión, compartiendo los dones que enriquecen la vida de nuestra Archidiócesis.

Vivir la comunión supone hacer de la fraternidad, el encuentro y la colaboración una forma habitual de relacionarnos. Significa conocernos mejor, acompañarnos en las dificultades y compartir las alegrías, las iniciativas y los recursos que pueden servir al bien de todos. En continuidad con el camino sinodal, queremos superar el aislamiento y favorecer espacios donde podamos escucharnos, trabajar juntos y descubrir que, desde la diversidad de nuestros carismas, formamos parte de una misma Iglesia.

Se nos presenta, por tanto, una oportunidad para renovar nuestras comunidades y fortalecer la corresponsabilidad de todos los bautizados. Queremos que la comunión, alimentada por la Palabra de Dios y la Eucaristía, se traduzca en gestos concretos de acogida, servicio y ayuda mutua. Que nadie se sienta solo y que nuestras comunidades sean verdaderos hogares de fe, abiertos al encuentro y comprometidos con una misión compartida: hacer presente el amor de Cristo en nuestra sociedad.

Para trabajar escuchamos…

I Asamblea Diocesana SOMOS Familia

 

 

 

 

 

 

«Que el Señor nos conceda, por intercesión de los santos Pedro y Pablo, apreciar cada vez más la catolicidad de la Iglesia, reconocer su valor al servicio del encuentro fraterno entre las personas y los pueblos, evitar todo lo que desgasta o hiere la comunión, perseverar en el camino ecuménico y en el diálogo atento y franco con todos»

Papa León XIV