Anuncio 25/26
Este año tiene un significado especial para nuestra Iglesia diocesana. Junto a la misión del Anuncio, que nos invita a compartir la alegría del Evangelio y a propiciar el encuentro personal con Jesucristo, caminamos en comunión con la Iglesia universal en el impulso de la sinodalidad y con la Iglesia en España en su compromiso con la pastoral vocacional.
Estos tres ámbitos se enriquecen mutuamente y nos animan a vivir nuestra fe con una mayor conciencia de comunidad y de misión. El Anuncio nos mueve a salir al encuentro de los demás; la sinodalidad nos enseña a escuchar, discernir y caminar juntos, reconociendo los dones que cada persona aporta; y la pastoral vocacional nos invita a descubrir y acompañar la llamada que Dios dirige a cada uno, para responder a ella con libertad, generosidad y alegría.
Se nos presenta, por tanto, una oportunidad para renovar nuestras comunidades y fortalecer la corresponsabilidad de todos los bautizados. Queremos que nuestras parroquias, movimientos y realidades eclesiales sean lugares de acogida, escucha y acompañamiento, donde cada persona pueda crecer en la fe, descubrir su vocación y poner sus dones al servicio de la Iglesia y del mundo.
Para trabajar escuchamos…
«Si Jesucristo ha vencido al pecado, a la muerte y a toda la maldad que se pueda encontrar en el mundo, ¿cómo no vamos a anunciarlo? ¿cómo podríamos esconder -en esta hora- la única luz que ilumina en las tinieblas? ¿cómo podríamos no compartir la sal del mundo que todo lo conserva y todo lo mejora?»
