El 22 de noviembre se celebra la festividad de Santa Cecilia, virgen y mártir. 

La tradición cuenta que Cecilia, joven romana noble, martirizada en el año 230 aproximadamente durante el imperio de Alejandro Severo y el papado de Urbano I. Su culto es antiguo: en efecto, el título de homónima Basílica en Trastevere es anterior al Edicto de Constantino (313) y la fiesta en su memoria se celebraba ya en el año 545.

LA FUERZA DEL AMOR

Para saber de su martirio se puede leer la Passio Sanctae Caeciliae, un texto que tiene más connotaciones legendarias-literarias que históricas. Según cuenta el texto La Passio, Cecilia se casó por conveniencia con el patricio  Valeriano a quien le cuenta el día de la noche de bodas que se ha convertido al cristianismo y que ha hecho un voto de virginidad perpetua.

Valeriano por su cuenta acepta recibir la catequesis y el bautismo de parte del Papa Urbano I. Después se le une su hermano Tiburcio, abrazando también él la fe cristiana. Ambos hermanos fueron arrestados por orden del prefecto Turcio Almachio y luego de ser torturados fueron decapitados junto a Massimo, el oficial que los había conducido a la cárcel y que, en el recorrido, también él se había convertido.

LA FE QUE VENCE LA MUERTE

Almachio decide seguidamente asesinar también a Cecilia. Una acción nada fácil, considerando la gran popularidad que gozaba la joven cristiana, temía repercusiones por una ejecución pública, así que decide someterla a un juicio sumario y luego orden que se encerrada en su propia casa, encerrándola en en una caldera a altísima temperatura, escenificando una muerte por asfixia. Después de más de 24 horas, los guardias la encontraron milagrosamente viva envuelta en un rocío celestial. Almachio arremete entonces ordenando la decapitación, sin embargo, el verdugo no logra cortarle la cabeza, tras intentarlo con fuerza tres veces. Cecilia muere tras tres días de agonía, dona todos sus bienes a los pobres, su casa a la Iglesia, y aunque si no puede hablar, sigue profesando su fe en Dios uno y trino, con los dedos de sus manos, es así como fue esculpida por Maderno en la célebre estatua custodiada bajo del altar central de la Basílica que lleva su nombre.

En la vigilia del Jubileo del 1600, durante los trabajos de restauración de la Basílica queridos por el cardenal Paolo Emilio Sfrondati, se encontró el sarcófago que contenía el cuerpo de la joven Santa, que estaba en perfecto estado de conservación, envuelto en un vestido de seda y oro.

MÚSICA E ICONOGRAFÍA

¿Cuál es la relación de Santa Cecilia con la música? Al final de la época Medieval, se encontró un lazo de unión explícito y documentado entre la Santa y la música. En una pieza musical de la Passio, según algunos, y en la antífona del ingreso de la Misa en su fiesta, según otros, en la letra de la pieza musical se lee: “… mientras los órganos sonaban, ella cantaba en su corazón solamente al Señor”. Una interpretación errada del texto que permitió que a partir de mediados del siglo XIV, en varias partes de Europa, la iconografía de la Santa se comenzó a extender enriqueciéndose de elementos musicales.