Alocución de Mons. José María Gil Tamayo, en la Ofrenda floral a la Virgen de las Angustias, en la Plaza de las Pasiegas, el 15 de septiembre de 2026.
Estamos en la Ofrenda floral a la Virgen. Tenemos a la Santísima Virgen de las Angustias, Reina y Madre de Granada, en la puerta de nuestra casa madre, de la catedral. Está, sobre todo, en el corazón de cada uno y de cada una de los granadinos y de las granadinas. Está en nuestras casas, especialmente en el corazón de los que sufren, de los enfermos, de los ancianos, de los niños. Está junto a nosotros siempre y siempre nos acoge. Le damos gracias en primer lugar porque nos ha salvado de daños personales durante los terremotos. Gracias a Ella, gracias a Dios, Nuestro Señor, no hemos tenido ningún daño personal.
Pedimos, especialmente, Madre, que nos protejas y protejas a las familias que han visto deteriorada su casa, sus bienes. Te pedimos que nos aúnes a todos, para que de las dificultades hagamos una oportunidad para seguir siendo la Granada que ella quiere, la Granada mejor. Y sólo podemos hacerlo juntos.
Que Ella nos bendiga y que dé cumplimiento a lo que en el corazón de cada uno de nosotros trae esta tarde ante su Imagen bendita.
Que las flores, que simbolizan el cariño de las gentes de Granada, produzcan también frutos de mejora de vida, de prosperidad para nuestra ciudad y para todos los hombres y mujeres de nuestra tierra. Así sea.
Dios te salve, María…
+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada
15 de septiembre de 2026
Plaza de las Pasiegas, ante la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de las Angustias
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