Realizado por el Secretariado diocesano de Pastoral Bíblica, para el 22 de febrero de 2026.
Celebramos hoy el primer domingo de Cuaresma, tiempo litúrgico que nos invita a recorrer un camino de conversión. La tentación forma parte de nuestra vida, quiere instalarse en ella incluso imponer sus leyes. Pero una nueva creación despierta nuestra existencia y nos lleva a reconocer que las sendas del Señor son misericordia y lealtad. Durante estos cuarenta días, la Iglesia nos invita a intensificar la oración, el ayuno y la caridad, a la luz de la vida de Jesús, que también fue llevado al desierto para enfrentar la tentación y reafirmar su fidelidad al Padre.
Seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal (Gn 2,7-9; 3,1-7) El libro del Génesis ya nos ha narrado en el capítulo 1 la creación del universo, incluso la creación del ser humano a imagen de Dios. Ahora el autor vuelve a contarnos la formación del hombre a través de dos acciones significativas: moldear e insuflar. La primera de ellas, moldear describe la labor del alfarero (Jr 8,2s) y el material que utiliza Dios: polvo tomado del suelo. La otra acción es insuflar el aliento de vida cuyo resultado es el ser viviente que respira. Dios ama la “obra” que ha creado y le construye un jardín, “el Edén, al oriente”, con árboles cargados de buenos frutos y especialmente dos de ellos que están en el centro del jardín; el árbol de la vida y el árbol de conocimiento de bien y del mal.
Seguidamente, el relato nos presenta a un nuevo personaje, la serpiente astuta, que niega la existencia del peligro insinuando que Dios es el que miente: “de ninguna manera moriréis”. La tentación ha comenzado con una mentira, la atracción por lo prohibido hace apetecible el árbol a la mujer, que come con el fin de adquirir la sabiduría. A partir de este momento, ella está perdida y también su marido. A ambos se les abren los ojos, como había prometido la serpiente, adquieren un conocimiento nuevo que les provoca vergüenza mutua. El pecado introduce un “desajuste” en la armonía y el orden de la creación.
JESÚS ES TENTADO (Mt 4,1-11)
El evangelio de este domingo nos narra las tentaciones de Jesús antes de comenzar su vida pública. Después del bautismo, el Señor es conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado. Mateo subraya, en un primer momento, el ayuno de Jesús durante cuarenta días y sus noches.
Dentro de un cuadro narrativo que enmarca todo el relato se suceden las tres tentaciones en tres escenarios diferentes: el desierto (vv. 3-4), el templo (vv.5-7) y el monte (vv. 8-10) a las que Jesús responde recurriendo a la Escritura. El verbo “tentar” es conocido en el Antiguo testamento con un cambio de sentido: cuando el sujeto es Dios el verbo se traduce por “poner a prueba”, mientras que cuando el sujeto es el diablo, la connotación adquiere un tono negativo y se traduce por “tentar”. El diablo encarna todo lo que obstaculiza la obra y el proyecto de Dios.
La primera tentación es la del pan. El desierto es el lugar donde se pasa hambre y el tentador sugiere a Jesús que aproveche el hecho de ser Hijo de Dios para realizar el milagro de convertir las piedras en pan. Jesús responde que Dios puede sostener al hombre que permanece fiel solo con su Palabra (Dt 8,3). Jesús resiste la tentación pues vive de la Palabra que sale de la boca de Dios.
La segunda tentación se presenta como un debate dialéctico. Hay un cambio de escenario cuyo lugar es el alero del Templo de Jerusalén. La propuesta de Satán es que Jesús se tire. La tentación consiste en usar a Dios para el prestigio personal colocándolo al servicio del propio capricho y ostentación. Jesús cita Dt 6,16 para demostrar lo que significa semejante actitud: “No tentarás al Señor tu Dios”. Él se mantiene fiel al Padre, lo mismo que más adelante hará en la cruz.
Finalmente, en la tercera tentación el diablo ofrece a Jesús el mundo si le adora. De nuevo otro cambio de escenario, esta vez en un monte. Jesús rechaza con energía está sugerencia manifestando su voluntad de servir y adorar solo a Dios (Dt 6,13).
Finalmente, el diablo le dejó y los ángeles le servían. Antes de comenzar su misión, Jesús Mesías ha de probar su capacidad de obediencia total a Dios y su Reino.
LA PALABRA HOY
En el relato de la creación vemos como todo en la naturaleza está aguardando al ser humano. Ambos, hombre y mujer están situados en un jardín, y ambos van a ser tentados, aunque les cuesta reconocer que han respondido a otra voz, que no es la voz de Dios. En este itinerario cuaresmal de “idas y venidas” en la búsqueda del Señor, resistir las tentaciones que se hacen presentes en nuestra vida es una manera de tomarnos en serio y de comenzar el camino de regreso hacia el abrazo de un Padre que es amor y misericordia.
Carmen Román Martínez, op
LEER COMENTARIO AL EVANGELIO I DOMINGO DE CUARESMA 2026 (22 DE FEBRERO)
