El Domingo de ramos, 29 de marzo, a las 18:30 horas, desde la ermita de Santa Ana.
Un año más, desde hace diez, las calles de Atarfe, desde su ermita Santa Ana, acogerán los últimos momentos que vivió Jesús en su camino hacia la cruz. Se trata del via crucis viviente, con la participación de vecinos y fieles de la parroquia de este pueblo, desde bebés hasta los más mayores.
“Son los niños los que se acercan a Jesús en una de las escenas, y es un bebé el que Jesús alza en sus manos y coge en brazos”, explica Francisco José Jiménez Molina, uno de los miembros en el equipo organizador, sobre el realismo de este via crucis, que se propone como ocasión para interiorizar y preparación para vivir los próximos Misterios pascuales en esta Semana Santa.
El via crucis viviente en Atarfe comenzará a las 18:30 horas, desde la ermita de Santa Ana, este Domingo de ramos, 29 de marzo.
Esta iniciativa, que, en alguna de sus ediciones, llegó a representarse también en la ciudad de Granada y otros pueblos de la provincia, “introduce cada año aspectos nuevos, como algún traje que se modifica o algún detalle que se le añade”, explica Francisco José. “Porque -explica- lo que se quiere es que sea, un trayecto físico, o un recorrido por la calle sin más, sino que sea una experiencia emocional, que sea una vivencia que marque el alma”.

La puesta en acción del camino a la cruz del Señor en sus últimas horas y el momento de la crucifixión se organiza con meses de antelación, con especial atención desde el sentido por el que se hace. Por eso, la oración está presente en los momentos organizativos y en su preparación. “No es un teatro que se vive en la calle. Es acompañar a Jesucristo en cada una de esas escenas que él vivió y recorrido, trazar un mapa espiritual por donde pasó Jesús”, explica Francisco José Jiménez.
“Deseamos poder compartir esta experiencia con todos los que se acerquen y que lo podamos, sobre todo, sentir, vivir y transmitir, y que no nos quedemos nunca en la muerte de Jesucristo, sino, todo lo contrario, en esa Pascua de Resurrección que nos invita”, concluye.
