Tu condena es consecuencia de una sentencia injusta. Como Cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Durante toda Tu vida pública no callaste. Anunciaste la Palabra, la Buena Noticia. Siempre dijiste una palabra de esperanza, una palabra de vida para levantar a tantos caídos. Y ahora, Tú te encuentras en esta situación.

No cabe duda de que por medio de esta imagen, preciosa, te identificas también con tantos condenados injustamente. Pienso, de manera especial, en tantos niños que no pueden nacer porque son abortados, porque son condenados injustamente. Y tantas personas que en nuestro mundo sienten pisoteado sus derechos, su dignidad, su humanidad. MirándoTe a Ti, los miramos a ellos.

Te pedimos que nos hagas sensibles frente a tantas injusticias, frente a tantas condenas como hay en nuestro mundo, como muchas veces nosotros mismos hacemos.

Danos entrañas de misericordia. Danos una mirada, la mirada Tuya, la mirada de Dios que no es como la mirada de los hombres, porque nosotros nos fijamos en las apariencias, pero Dios, Tú, Te fijas en el corazón.

Que sepamos mirar al corazón de cada hombre, para que después de tanta apariencia podamos encontrar Tu presencia, Tu figura, Tu grandeza.

Todos juntos decimos:

Padrenuestro

Manuel García Gálvez
Canónigo S.I Catedral

10 de abril de 2022
Plaza de las Pasiegas