Recibieron el Sacramento del Orden tres seminaristas, en la celebración presidida por nuestro arzobispo D. José María en la Catedral, concelebrada por parte del clero diocesano y numerosa asistencia de fieles.
La Iglesia de Granada está de júbilo tras la ordenación de tres nuevos sacerdotes para la Archidiócesis, en la celebración que ha tenido lugar hoy sábado 28 de febrero por la mañana, en la Catedral.
Los nuevos presbíteros son D. Iván Maximiliano Cáceres Ramos, D. Juan Pablo Casares Moreno y D. Javier López-Frías Ramos, que se han formado en los seminarios Misionero Redemptoris Mater, en el caso de Iván y Juan Pablo, y en el Diocesano San Cecilio, en el caso de Javier.

La Catedral completó su aforo, con más de mil asistentes, a la celebración, entre ellos numerosos familiares y amigos, así como fieles de los lugares en los que han prestado servicio pastoral durante el diaconado, entre ellos distintos pueblos de la Alpujarra granadina. También se sumaron familiares y amigos desde Argentina, y cuantos quisieron compartir juntos la celebración a través de las redes sociales con la retransmisión en internet de la celebración en el canal Youtube Archidiócesis Granada.



La celebración comenzó con la pregunta que el arzobispo formuló a sus formadores sobre si eran aptos para el ministerio que se les confiere. Los ordenandos recibieron el Orden Sacerdotal de manos de nuestro arzobispo y la unción de manos, junto a los sacerdotes concelebrantes, procedentes de la ciudad y provincia. Con la oración de consagración que les ha convertido en presbíteros diocesanos, en su liturgia de ordenación recibían el cáliz y patena donde a partir de ahora celebrarán la consagración del pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo.
Los nuevos presbíteros fueron revestidos con los ornamentos sacerdotales, antes de incorporarse al altar junto al presbiterio, continuando, ya como presbíteros, con la Eucaristía.

“SED IMITADORES DE CRISTO”
En sus palabras durante la homilía, nuestro arzobispo D. José María les pedía a los nuevos presbíteros ser “pastores del rebaño que tenéis encomendado, cultivando la Palabra y la oración”. Pastores en los Sacramentos que, a partir de ahora, administrarán, especialmente en el del perdón de los pecados, en la unción de enfermos o en el bautismo, puerta de entrada hacia la Gracia en Cristo, así como en el resto de Sacramentos y en la celebración eucarística, “culmen y plenitud de la vida cristiana”.
“Sed pastores del rebaño que se os encomienda”, insistía Mons. Gil Tamayo, al mismo tiempo que les indicaba que es Cristo el camino de vida sacerdotal. “Sed imitadores de Cristo y haceros pesebre”, en referencia a la venida en la carnalidad del Hijo de Dios en Belén. “Sed sostenedores de los hermanos, estar en la comunidad y, al mismo tiempo, custodiad la dignidad sacerdotal”, señaló D. José María al referirse a su sacerdocio en el pueblo de Dios. “Es mucho lo que tenéis en vuestra vasija de barro (ndr. con la administración de los Sacramentos a través de sus manos), pero contáis con la oración del pueblo cristiano”.
De igual modo, nuestro arzobispo les recordó que el sacerdocio no se vive en soledad, sino en una fraternidad sacerdotal: “No sois sacerdotes solos. Quedáis incardinados en el presbítero de Granada, en una Iglesia con rostro, con defectos y debilidades, y que es Iglesia de Cristo. No sois sacerdotes autónomos. No podéis hacer una comunión formal sin caridad fraternal. Manifestad la fraternidad sacerdotal”.
AGRADECIMENTOS
D. José María agradecía a todos los asistentes por compartir juntos este júbilo en la Iglesia y, especialmente, a las familias y comunidades eclesiales donde la vocación de los nuevos sacerdotes nació y creció, hasta su afirmación a Cristo para que, a través de ellos, el Señor siga actuando sacramentalmente.
Asimismo, pidió al pueblo de Dios oraciones por las vocaciones sacerdotales, “a imagen de Cristo”, y encomendó a la Virgen de las Angustias, patrona de Granada, y a la Virgen de Luján, patrona de Argentina, de donde procede uno de los nuevos presbíteros, el ministerio que inician a partir de ahora. También les encomienda a san José, Esposo de la Virgen María, para que “os cuide y proteja”.
Paqui Pallarés
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