La exposición se ofrece desde hoy al público y hasta noviembre en la Catedral, con motivo del I centenario de la Real federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Granada, tras su inauguración ayer con distintas autoridades políticas autonómicas, provinciales y locales, y nuestro arzobispo.

Evangelizar. Es el objetivo de la exposición “Kerygma” que ayer jueves fue inaugurada en la Catedral de Granada, donde podrá visitarse hasta el 28 de noviembre, con motivo del I centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada, coincidiendo a su vez con el V Centenario del templo catedralicio.

Con numerosos asistentes invitados al acto de inauguración, nuestro arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, recordaba la misión de la Iglesia que es el Kerygma, es decir, el anuncio de la Buena Noticia que es la Salvación del Hijo de Dios -muerto en la cruz y resucitado- para todos. Y recordó el ADN del sentido cristiano que existe en Granada, desde san Cecilio y Ilíberis, el Concilio de Elvira y san Gregorio.

Entre las autoridades eclesiásticas, asistieron también el deán catedralicio, D. Eduardo García López; el Vicario de Pastoral, D. José Carlos Isla Tejera; el delegado diocesano para Hermandades y Cofradías, D. José Gabriel Martín Rodríguez; el delegado diocesano para el Patrimonio y abad de la Abadía del Sacromonte, D. Antonio Fernández Siles, así como uno de los miembros de su cabildo, D. David Cuerva.

Por parte de las autoridades civiles, estuvieron el subdelegado del gobierno en Granada, José Antonio Montilla; el presidente de la Diputación, Francis Rodríguez; la consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, Rocío Díaz; el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Antonio Granados; y la alcaldesa Marifrán Carazo.

Y junto a todos ellos, autoridades militares y los hermanos mayores de las corporaciones de Semana Santa granadina y numerosos hermanos cofrades.

UNA EXPOSICIÓN, PARA DESPERTAR LA FE

La Catedral es un templo que visitan numerosas personas durante todo el año y procedentes de todo el mundo. Y ahora con la exposición, en la que se ofrecen imágenes “que han venido a la catedral en otras circunstancias, podemos disfrutar de su belleza”, dirigida a “ayudar a toda la devoción que suscitan y aquello que despertó en muchas personas -el deseo de la fe- pueda despertarlo también a los visitantes que las vean y contemplen”, explicó el deán D. Eduardo.  

El presidente federativo Armando Ortiz subrayó el objetivo de la exposición: evangelizar. “Es una exposición que refleja el camino de fe; ha sido la forma que ha tenido y tiene Granada de vivir la Pasión, muerte y Resurrección del Señor”, señaló. Ortiz recuperó unas palabras del Papa Francisco, cuando hablaba de que vivir la Semana Santa es vivir la lógica del amor de Dios, “y eso es lo que pretende la exposición”.

La exposición está desarrollada por Óptima Cultura, cuyo responsable, Francisco Moya, apeló a la necesidad de silencio en el tiempo actual de urgencias y prisas, para contemplar esta exposición, de la cual -señaló- deseaba que el visitante “salga mejor de ella que como entró”.

Y todos ellos, así como las autoridades, expresaban públicamente su agradecimiento por quienes han permitido y hecho posible esta exposición, entre ellos a nuestro arzobispo y el deán catedralicio. Un agradecimiento extensible “a los que nos precedieron” y a todos los hermanos cofrades, recordó el presidente de la Real Federación.

El acto fue acompañado al inicio y al final por distintas marchas cofrades, interpretadas por la Banda Municipal de Música, bajo la dirección de Ángel López Carreño, con piezas como “Virgen de las Maravillas”, “Virgen de las Angustias” o “El poder de la Esperanza”.  

El broche de oro al acto tuvo lugar con la visita posterior a las ocho salas instaladas en la exposición, que recogen Sagradas Imágenes del Crucificado, la Virgen e incluso la Santa Cena. El recorrido empieza con una sala que invita al visitante a situarse en los orígenes de la Semana Santa granadina, hasta completar un recorrido en el que el arte, la belleza y la fe van de la mano.