Este 500 aniversario de la conversión de San Ignacio, Año Jubilar ignaciano, es la mejor ocasión para volver a mirar la vida de este santo que tanto bien ha hecho a la vida de millones de personas.

“Cuando en 1522 san Ignacio abandona su Loyola natal para iniciar un peregrinaje a la búsqueda de la voluntad de Dios sobre su vida, le movía el deseo de ‘servir’”, dice Diego Molina. “El proceso de conversión de san Ignacio ofrece claves que todavía son válidas para nuestro tiempo y puede ser un modelo de ‘cómo llegar a ver todas las cosas nuevas en Dios’, tal como a él le ocurrió durante su estancia en Manresa”

El Centro Cultural Nuevo Inicio ofrece esta conferencia como una ocasión de conmemorar este año ignaciano, que celebra la Iglesia hasta el próximo 31 de julio.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social