Celebrada la Eucaristía en la Catedral, previa a la procesión del Corpus Christi, presidida por nuestro arzobispo.

Un año más, la Catedral ha acogido en multitud la presencia de los granadinos participar en torno a la Mesa del altar en el día grande del Señor Sacramentado, en la festividad de hoy jueves del Corpus Christi. Cientos de granadinos han llenado el templo catedralicio para la Eucaristía y ver al Señor saliendo por la puerta de la Encarnación en su recorrido por las calles.

La Santa Misa ha estado presidida por nuestro arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, y parte del clero diocesano, con la asistencia de autoridades locales y provinciales, entre ellas la alcaldesa Marifrán Carazo y el presidente de la Diputación de Granada Francisco Rodríguez. También representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y representantes de distintas organizaciones y asociaciones.

El Señor en su salida del templo fue arropado por la multitud que copaba la Plaza de las Pasiegas, en cuyo suelo, en un diámetro de 8 metros por 50 metros de superficie, se tejía una alfombra de flores, elaborada por la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas. Esta Asociación se encargará de realizar una alfombra en la calle Alcalá de Madrid, en 16 tramos, con motivo de la visita del Papa.

CONCORDIA Y UNIDAD

En sus palabras durante la homilía, nuestro arzobispo ha hablado de la unidad y concordia, “en esta sociedad muchas veces polarizada”: “Pidamos al Señor la unidad y concordia. Pidamos al Señor que formemos cada uno en la pluralidad y en la diversidad de sus dones, de sus opciones, pero, sobre todo, esa opción por el bien común, que está más allá de lo que se llaman los intereses generales o los intereses particulares o los intereses con apellidos, sino el bien común que busca, sobre todo, la felicidad, el progreso y los verdaderos valores y el respeto a la dignidad fundamental de la persona humana”.

Un mensaje de unidad y concordia -ha señalado D. José María- que probablemente también nos pida el Papa León XIV en su viaje a nuestro país que comienza este sábado.

DÍA DE LA CARIDAD

En el día de la caridad que celebramos el domingo en la Iglesia, D. José María ha indicado que no hay caridad sin Eucaristía: la caridad que “nos lleva a vivir la Eucaristía. La Eucaristía nos lleva a fortalecer la caridad entre todos como expresión de nuestro amor a Dios”. “Y la Eucaristía es también la muestra del amor grande e infinito de Dios por nosotros”, ha subrayado, al mismo tiempo que ha invitado a colaborar con Cáritas Diocesana en su acción social y caritativa, y en la Campaña del Día de la caridad, que se celebra con el lema “Elige amor. Elige comunidad”.

“Cristo se queda en medio de nosotros. Pero, se queda como pan partido, como sangre ofrecida, como sacrificio, como presencia, como alimento. Pero Cristo nos invita a la unidad y yo quiero fijarme, después de escuchar la Carta del apóstol Pablo que ha sido proclamada. Pidamos al Señor la unidad. Pidamos al Señor la concordia, en medio de una sociedad muchas veces polarizada. Pidamos al Señor que formemos cada uno en la pluralidad y en la diversidad de sus dones, de sus opciones, pero, sobre todo, esa opción por el bien común, que está más allá de lo que se llaman los intereses generales o los intereses particulares o los intereses con apellidos, sino el bien común que busca, sobre todo, la felicidad, el progreso y los verdaderos valores y el respeto a la dignidad fundamental de la persona humana”.

SEISES

Entre las novedades, desde que se recuperara la tradición, han danzado los Seises, con diez niños y niñas de Primaria del Colegio Virgen de Gracia, acompañados en el canto por el Coro de Pueri Cantores de la Catedral y en la música por el órgano a las manos de su organista titular Concepción Fernández Vivas. Los niños han bailado al final de la Eucaristía y momentos antes de la salida de la Custodia, que la Cuadrilla Sacramental constituida, dirigida por el capataz José Carvajal conocida como “La legión blanca de Dios”, han portado durante todo el recorrido.

Los Seises de la Catedral han bailado la música de un original de Francisco Correa de Araujo, compositor y organista del siglo XVII, con un texto cantado por los Pueri Catnores de la Catedral, bajo la dirección de Héctor Eliel Márquez. Un texto muy popular en aquella época, cuando el pueblo lo cantaban y los niños lo danzaban: “Es una danza festiva, alegre, muy adecuada a la celebración litúrgica del momento”, explicó Concepción Fernández Vivas.

El Señor en su Custodia ha completado su recorrido hasta llegar a la catedral de regreso, acompañado por el cortejo con el arzobispo y clero diocesano, hermandades y cofradías, autoridades y entidades, y fieles en general, entre ellos los niños que este año han hecho su Primera Comunión. Allí, una petalada de flores en el altar mayor, como ocurriera durante su recorrido por las calles de Granada, ha acogido el amor de los granadinos por el Señor Sacramentado.