Abierto el periodo de matriculación en los colegios diocesanos, hasta el 31 de marzo.

Hasta el 31 de marzo está abierto el periodo de matriculación en la educación de Primaria. Entre los centros educativos están los colegios diocesanos, con un total de 11 colegios tanto en la ciudad, en la provincia y en la costa, todos ellos integrados en la Fundación san Juan de Ávila, vinculada a su vez a la Delegación diocesana de Educación Católica y Enseñanza Religiosa. 

Los colegios que la integran son Virgen de Gracia, San Agustín, Virgen de las Angustias, Santa María Micaela, Cerillo de Maracena, San Juan de Ávila, Virgen del Espino, Virgen Madre, Virgen del Mar, Virgen del Pilar y Luisa de Marillac.

Entrevistamos a Marta García Ramírez, administradora de la Fundación San Juan de Ávila, sobre la educación que se ofrece en sus colegios diocesanos y la propia institución.

  •  ¿Qué es la Fundación San Juan de Ávila¿ ¿Cuál es vuestra tarea?

La Fundación San Juan de Ávila es una institución educativa que está vinculada a la Archidiócesis de Granada y que lleva más de 70 años al servicio de la educación. Nació en 1953 con una misión muy clara: hacer presente la misión de la iglesia en el ámbito educativo. Es decir, servir y amar especialmente a los niños y jóvenes como una expresión visible de ese amor de Dios. Y hablar ahora de la Fundación también es hablar de la historia educativa de Granada que, a lo largo de todas estas décadas, ha acompañado a miles de familias, dotándose de los cambios sociales, culturales y tecnológicos, pero sin renunciar a lo que es su esencia. Y sí, hoy gestionamos 11 colegios en la provincia de Granada, cada uno tiene su identidad y singularidad, pero todos tienen un mismo proyecto. Se trata de ofrecer una educación académica de calidad, un acompañamiento personal cercano y también esa clara inspiración cristiana. Nuestro propósito es educar con amor, también transformar con el Evangelio.

  • Aglutináis a 11 colegios. ¿Cómo fue surgiendo este proyecto educativo?

Los colegios diocesanos surgieron como una respuesta a una necesidad social y educativa muy concreta y, desde el principio, la Archidiócesis de Granada entendió que la educación era un instrumento fundamental para transformar personalmente, familiarmente y socialmente a tantas familias. Y surgió porque en muchos barrios de Granada y en localidades rurales ya existían en aquel momento importantes carencias educativas. Entonces, fue cuando la Iglesia impulsó lo que se conocía como escuelas parroquiales. Esas escuelas parroquiales garantizaban ese acceso a una educación integral y, especialmente, a niños y niñas más desfavorecidas de aquel tiempo. Y hasta el día de hoy, esas escuelas fueron creciendo, se fueron estructurando y, efectivamente, ahora mismo la red de colegios diocesanos somos en España casi más de 330 colegios y todos tienen ese mismo espíritu de servicio y cercanía.

Los colegios que la integran son Virgen de Gracia, San Agustín, Virgen de las Angustias, Santa María Micaela, Cerillo de Maracena, San Juan de Ávila, Virgen del Espino, Virgen Madre, Virgen del Mar, Virgen del Pilar y Luisa de Marillac.

  • También hay otras realidades educativas en los centros concertados, privados, la escuela pública. ¿Qué distingue a un colegio diocesano?

Un colegio diocesano es concertado, pero su identidad va más allá de lo que es el modelo jurídico. Lo que le diferencia es su carácter diocesano y su proyecto educativo, que, sobre todo, se basa en la virtud y el compromiso social. Nosotros tenemos muy claro que educar no solamente es transmitir conocimientos, sino que educamos desde esa virtud que tenemos como cristianos, que es la fe, la esperanza y la caridad, y que sabemos que ayudan a cada alumno a alcanzar su plenitud. Entonces, nosotros valoramos a cada estudiante como un don y lo acompañamos en su crecimiento humano, espiritual y social. Entonces, por eso la relación con la familia es también muy estrecha y digamos que la relación familia-escuela y parroquia también es un punto diferencial. Nosotros contamos también con algún sacerdote capellán que participa activamente en la vida del colegio y tenemos muy claro el compromiso social. Entonces, siempre ofrecemos en nuestros proyectos el voluntariado en Bachiller o iniciativas sociales, como en algunos de los colegios que tenemos en Zona Norte como Luisa de Marillac. Tenemos varios proyectos donde se garantiza el derecho educativo a adolescentes que, por diferentes causas, tuvieron que abandonar el sistema educativo y que pueden volver y retomarlo. Aparte de otros proyectos que se ofrece: apoyo formativo, acompañamiento por las tardes y todo eso forma parte de los proyectos de los colegios diocesanos.

  • ¿Hay alguna metodología?

Sí, nosotros apostamos por la metodología que combina tradición e innovación y, sobre todo, por supuesto lo que es la excelencia académica, el esfuerzo y la cultura del trabajo bien hecho. Incorporamos metodologías activas porque favorecen el aprendizaje significativo y vivencial, como, por ejemplo, con el uso de material manipulativo, trabajo cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, lo que es la integración de nuevas tecnologías y, también muy importante, la atención personalizada para atender a la diversidad.

Sobre todo digamos que fomentamos la participación, el pensamiento crítico y la autonomía, y una de las cosas también que ahora estamos apostando es por los avances de la neurociencia, que damos especial importancia, pues ese desarrollo de las funciones ejecutivas, donde enseñamos cada cosa en el momento adecuado, respetamos cómo y cuándo, porque el cerebro está preparado para ello, pero, sobre todo, nuestro lema en este sentido es eso: el acompañamiento, la cercanía, también el que la metodología esté al servicio de la persona al final.

  • ¿Por qué habría de elegir un colegio diocesano?

Sabemos que estamos en un contexto social complejo y hoy elegir un colegio diocesano es apostar por una educación integral en valores. Sabemos que vivimos estos tiempos de incertidumbre, cambios rápidos, muchos desafíos para la familia y nuestros colegios ofrecen un entorno seguro, cercano y coherente, y aquí los niños y jóvenes pueden crecer como personas íntegras también a la luz un poco del Evangelio. También se asegura una educación cristiana en plena comunión con la Iglesia local de Granada, y la Fundación San Juan de Ávila invierte constantemente en encuentros entre los colegios diocesanos y con otros colegios de Granada a través de, por ejemplo, iniciativas científicas, deportivas, literarias, en temas de idiomas, tecnología y, así, garantizar esa calidad educativa y preparación para el futuro. Sobre todo, el verdadero valor diferencial es su identidad diocesana. Entonces, al final, somos una comunidad educativa con vocación de servicio, donde para nosotros aprender significa ante todo crecer como persona.

  • ¿Cómo habría de hacerse la matriculación en uno de estos colegios diocesanos?

Las familias pueden informarse directamente en el colegio que les interese, donde van a recibir orientación personalizada y conocer el proyecto educativo, también visitar las instalaciones. En este momento, también nuestra labor es acompañar a esas familias a resolver sus dudas y ayudarle a tomar una decisión tan importante como es la educación de su hijo. En nuestra web www.fundacionsanjuandeavila.org aparece toda la información de cada colegio.

Paqui Pallarés