Comenzamos un año nuevo, dejando atrás 365 días complicados aún por la pandemia. Pero miremos con esperanza confiada a este 2021 que tenemos por delante.

En este nuevo año, mi primer deseo sería que nos pusiéramos todos bajo la protección de San José, el esposo de María. El Papa Francisco nos ha escrito una carta preciosa sobre él, en la que nos pide que acudamos a él. Como nos invita también por otra parte nuestra Santa cuando nos dice que es eficaz en arrancar de Dios, con su intercesión, todo cuanto le pedimos, las necesidades que tenemos. A él le pedimos especialmente que interceda ante Dios para que nos ayude a superar la pandemia de la COVID19, que tanto sufrimiento está causando.

Pedimos salud para todos en este 2021, ayuda y consuelo para quienes han paedicod la pandemia, y agradecimiento, cómo no, a quienes nos han cuidado y socorrido en estos duros meses. Aprendamos de esta crisis, que nos ha hecho caer en la cuenta de que somos débiles y dependientes de Dios y los demás. Vivamos, en consecuencia, nuestra relación con Dios con más fe y espiritualidad. Y más comprometidos también, e inseparablemente, con nuestra caridad con los demás. Especialmente para quienes sufren las consecuencias del coronavirus, de la pobreza por él originada en tantas personas de nuestra sociedad. Sin olvidarnos de los que están lejos, de los más pobres del mundo.

Hagamos posible entre todos, como nos pide el Papa Francisco, una unión de ánimos, una fratrnidad universal, que aúne nuestros esfuerzos de superación y evitemos así los egoísmos que nos aíslan, y así superemos esta crisis. Busquemos el bien común y la solidaridad, y evitemos la crispación.