Comentario bíblico al Evangelio en el V Domingo del T.O, el 8 de febrero de 2026, realizado por el Secretariado diocesano de Pastoral Bíblica.
Esta semana, comenzaba con la festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, celebración en la que la luz tiene una relevancia especial, a través de la procesión con las velas que da inicio a la Eucaristía, y más aún con las palabras del anciano Simeón a Cristo: “luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo” (Lc 2, 32). Justo este domingo es el mismo Señor quien nos invita ahora a nosotros, los cristianos, a ser luz, pero también sal.
En la primera lectura, el profeta Isaías nos invita a vivir una serie de actitudes para poder ser luz, actitudes que ayuden a otros y que son condición de posibilidad para que nuestra oración sea escuchada. Así pues, concreta todo esto animando a “partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien se ve desnudo, no desentendiéndose de la familia, alejando de cada uno la opresión, el dedo acusador y la calumnia,” (Is 58, 7.9). En definitiva, es una exhortación a vivir en coherencia con la fe recibida, sin dejarla caer en la mera vivencia de prácticas externas vacías de contenido.
El salmista continúa desarrollando el mismo tema, afirmando que “el justo brilla en las tinieblas como una luz” (Salmo 111, 4); por eso se le promete que “jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo y no temerá las malas noticias porque su corazón está firme en el Señor” (Salmo 111, 6-7).
En la segunda lectura Pablo recuerda a los cristianos de Corinto que su predicación no ha sido “con sublime elocuencia o sabiduría” (1 Cor 2,1), sino que, reconociendo su fragilidad -ya que “se presentó ante ellos débil y temblando de miedo” (1 Cor 2, 3)-, “apoyado en el poder del Espíritu” (1 Cor 2, 4), les anunció la luz que procede del evangelio de Jesucristo crucificado.

El fragmento del Evangelio de san Mateo que se proclama este domingo es la continuación del que se escuchó la semana pasada, es decir, las bienaventuranzas. Solo quien pide la gracia de vivir la fe en Cristo, siguiendo el espíritu de esta bella página de la Escritura, podrá vivir conforme al don recibido. Jesús nos habla de ser sal y de estar atentos a no perder la fuerza y las cualidades que hace a esta poder llevar adelante su misión; inmediatamente después, recuerda que somos luz para alumbrar a otros, no solo con palabras, sino con hechos concretos.
LA PALABRA HOY
No han pasado tantos días desde que escuchábamos a Isaías decir en la Navidad que “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló” (Is 9, 1). Cristo mismo ha encendido esa luz en nosotros para que podamos seguir caminando a través de las cañadas oscuras de nuestro tiempo; pero no la ha encendido solo para eso, sino también para que ayudemos a otros a encontrar el camino. Jesús nos invita de la siguiente manera: “Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16). No se trata de que nos tengan por buenos y nos estimen, sino de que sea alabado el Padre que lo ha enviado. No hay que esconderse ni promocionarse, sino simplemente “saber ser y estar”.
La referencia a la sal evidencia este aspecto, ya que su sola presencia cambia las cosas: lo insípido se vuelve sabroso, se evita la corrupción de los alimentos y se sanan las heridas, aunque escuezan.
¡Cuánto necesitamos hoy recordar que no estamos hechos para lucirnos sino para iluminar, que no somos azúcar sino sal, llamados a ser profetas no bufones, evangelizadores y no vendedores de humo! Nuestra presencia debe notarse no por los aspavientos, sino porque las tinieblas retrocedan ante nosotros, puesto que somos hijos de la luz.
Sea María, la que dio a luz al Salvador del mundo, la estrella luciente que anuncia el nuevo día en el que podamos hacer auténtica experiencia de nuestra conversión.
Moisés Fernández Martín, presbítero diocesano
LEER COMENTARIO AL EVANGELIO DEL V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, DEL 8 DE DE FEBRERO DE 2026
