Celebrado el encuentro de Pastoral gitana en el Sacromonte, en vísperas de la fiesta litúrgica del beato Ceferino Giménez Mayo.
Cerca de 70 personas han participado en la jornada festiva que, en torno al beato Ceferino Giménez Mayo, con motivo de su fiesta litúrgica del 4 de mayo, convocó la Pastoral gitana en la Abadía del Sacromonte el pasado viernes día 1.
“Fue mucho más que un encuentro: un espacio de fe compartida, reencuentros y familia. Desde el primer momento se respiraba ese ambiente tan propio del pueblo gitano, donde la fe se vive con cercanía, alegría y corazón”, señaló la Pastoral gitana.
La Eucaristía, momento central de toda la jornada, fue presidida por el sacerdote Juan Diego Tapia, director del secretariado de Pastoral Gitana de Guadix y consiliario en Granada, junto al abad del Sacromonte, Antonio Fernández. “Una celebración viva, participada y llena de sentido, en la que las imágenes del beato Ceferino y de la beata Emilia Fernández Rodríguez recordaban el testimonio valiente de quienes vivieron su fe hasta el final”.


“Tras la Eucaristía, llegó otro de esos momentos que también construyen comunidad: una paella compartida, risas, conversaciones y tiempo para fortalecer lazos. La jornada continuó con una convivencia distendida que culminó de la mejor manera posible: una fiesta en las cuevas del Sacromonte, concretamente en el museo etnológico de la mujer gitana, donde la alegría, el cante y la fraternidad pusieron el broche final al día”, señala esta Pastoral.
Entre los participantes “en esta cita de hermandad”, estaba la Asociación Romi, la Hermandad del Cristo de los gitanos, que tiene en la Abadía su sede canónica, la autora Lola Cabrillana del libro “La maestra gitana” y la ilustradora de libros Sandra Carmona Durán.
“Celebrar a Ceferino, ‘El Pelé’, no es sólo recordar a un mártir de la fe durante la Guerra Civil Española, sino reconocer una fe viva que sigue latiendo hoy”, explica el Secretariado diocesano de Pastoral gitana.
Ceferino Giménez Mayo fue beatificado en 1997 por Juan Pablo II y “su testimonio sigue iluminando el camino de muchos”. Junto a él, está la memoria de Emilia ‘La Canastera’, beatificada en 2017 por Francisco, que “refuerza el valor y la dignidad de la fe del pueblo gitano”.

