Con la Eucaristía presidida por nuestro arzobispo en la Basílica, en cuya homilía habló del “legado” de amor que el copatrono de la ciudad deja entre nosotros.
En su fiesta litúrgica, con la asistencia de numerosos fieles, entre ellos las Damas y Caballeros de la Orden de san Juan de Dios, así como la familia religiosa de dicha Orden, devotos y autoridades civiles y militares de la ciudad, han participado en la tarde del domingo día 8, en la Eucaristía con la que ha concluido el Año jubilar concedido por la Santa Sede a la Orden en el 475 aniversario de la muerte del santo y copatrono de la ciudad de Granada.
La Eucaristía ha sido presidida por nuestro arzobispo y concelebrada por distintos sacerdotes, entre ellos el Rector de la basílica y sacerdotes de la Orden. Con ella termina también el año de gracia, por el que ha sido posible obtener la indulgencia plenaria desde que se iniciara también en la fiesta litúrgica del copatrono de Granada, el 8 de marzo de 2025.
Mons. José María Gil Tamayo ha hablado de la locura en el amor a Dios a la que llegó el santo y de su testimonio que hoy llega a nosotros: “El mensaje de Juan de Dios es un legado para Granada, es un legado, es un estilo, es una manera de ser, es una apertura al otro, es un salir a dar la mano a quien lo necesita, y no conformarnos con encerrarnos en nosotros mismos, en un bienestar egoísta”.

Sin obviar la existencia de la enfermedad en nuestra vida, nuestro arzobispo subrayó cómo en san Juan de Dios “la misericordia de Dios se manifestó en el amor a los enfermos y a los pobres”.
La Eucaristía con la que concluye el Año jubilar viene precedida de una novena que se ha venido celebrando días atrás ofrecida al santo por su intercesión ante Dios. Asimismo, su imagen ha recorrido las principales calles de la ciudad en la víspera a esta clausura del Año Jubilar, en la tarde del sábado, desde la Basílica que lleva su nombre.


