Comentario al Evangelio en la fiesta del Bautismo del Señor, el domingo 11 de enero de 2026, realizado por el Secretariado diocesano de Pastoral Bíblica de Granada.
Este Domingo celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, un domingo que actúa de bisagra entre la Navidad y el Tiempo Ordinario. Desde este día la luz manifestada y revelada en Belén comienza a difundirse por doquier al ser ungido Jesús en el Jordán: la revelación de la Trinidad pone en marcha la dinámica de la evangelización.
Como primera lectura de hoy, escuchamos el primer cántico del siervo que nos ofrece Isaías. Este fragmento pareciera relatar el mismo acontecimiento que nos narra el evangelio, pero desde la perspectiva del Padre Eterno. Se subraya la elección del siervo, que en griego coincide con el mismo término que se emplea para referirse al hijo. De él se indica cuál será el modo de actuar y su misión, es una especie de hoja de ruta: no voceará, no gritará, no apagará el pabilo vacilante, hará de él alianza y será luz de las naciones.
El salmo nos hace repetir que “el Señor bendice a su pueblo con la paz” (Sal 29, 11) porque la fiesta que celebramos nos hace hijos de Dios que pueden aclamar al Señor, alabar la gloria de su nombre precisamente porque hoy resuena “la voz del Señor sobre las aguas” (Sal 29, 3).
La segunda lectura nos narra cómo fue el inicio de la predicación de Jesús, justo después de ser ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo. Pedro atestigua de un modo sintético cómo se cumplió lo dicho por el profeta, ya que Jesús “pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10, 38). Estas palabras pronunciadas en casa del centurión Cornelio marcan precisamente un hito en la apertura a los paganos.
El evangelio por su parte, narra de una forma sencilla y preciosa el momento del Bautismo de Jesús por parte de Juan, el precursor. Sin lugar a dudas este momento fue de vital importancia y de hecho, es transmitido por los cuatro evangelistas, cada uno con su propio acento, pero todos en línea con lo dicho por Isaías. Mateo subraya tres elementos: el cumplimiento de la voluntad del Padre, la solidaridad de Jesús con la humanidad y la humildad del Bautista.
LA PALABRA HOY
Al concluir el tiempo litúrgico de la Navidad, la Iglesia nos ofrece para contemplar el misterio y la realidad del bautismo del Señor. Misterio porque Jesús ya era Hijo de Dios cuando se acercó a Juan para ser bautizado, realidad porque de ese modo manifestó de forma concreta su cercanía y solidaridad para con todos nosotros; se hizo uno más en la fila de los pecadores, pero no siendo uno más, sino cargando nuestro pecado para después destruir su poder de una vez para siempre.
En el evangelio Jesús dice a Juan “conviene que así cumplamos toda justicia” (Mt 3, 15), pero ¿de qué justicia se trata? No es la justicia del mundo, la de las leyes, la reglas, sino más bien se refiere al cumplimiento de las promesas, a la fidelidad de Dios, una justicia que genera personas libres y confiadas, capaces de descubrirse como hijos ante su padre. Hoy es un día para dar gracias a Dios por nuestro bautismo, porque gracias a él también nosotros hemos escuchado aquellas mismas palabras “este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3, 17), y en ellas descubrimos que no hemos nacido por casualidad, sino que somos fruto del amor misericordioso de un Padre que nos ha amado desde toda la eternidad.
Moisés Fernández Martín, Pbro. diocesano
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