Lo único que se sabe de ella lo recoge el papa San Gregorio Magno en sus “Diálogos”, hablando de San Probo de Rieti, de la que Musa sería su hermana.

Asegura que se trataba de una niña muy piadosa y con dones místicos. Tuvo una visión de la Virgen María acompañada de un coro de vírgenes, a las que quiso acompañar. La Virgen María le dijo que debía ser buena y nada frívola para poder alcanzarlo.

Era tanto el amor de Dios de Musa, que su deseo la consumió, enfermando de fiebres a los 25 días del hecho, de las que agonizó durante cinco días más hasta morir y alcanzar la gloria. En el momento de su muerte vio a la Santa Virgen, a razonar por sus palabras “Sí señora, voy; señora, sí, voy”. Es patrona de las niñas romanas.