Los relatos hagiográficos son dados a destacar la extrema fortaleza y resolución de los mártires, proponiéndolos como modelos de vida cristiana incluso desde antes del martirio. Pero los mártires cristianos provienen de distintas realidades, y algunas veces la decisión de afrontar el martirio es bastante improvisada.

Witesindo fue uno de los que por miedo a la represión musulmana renegaron aparentemente del cristianismo por el Islam, en una sociedad oprimida por el dominador extranjero en el primer Medioevo. Posiblemente él había continuado practicando en privado los ritos cristianos durante el reinado del emir Muhammad I, en la segunda mitad del siglo IX. Un día, por un motivo desconocido para nosotros, Witesindo tomó coraje y confesó abiertamente su fe. Negándose a cumplir en público con los ritos islámicos, fue condenado a muerte.

La fecha exacta de su muerte nos es desconocida, y la propia memoria de su martirio habria caído en el olvido si no fuese citado por Eulogio de Córdoba en su “Memorialis Sanctorum”, escrito por el santo contemporáneamente a los hechos. Su fiesta fue celebrada desde siempre en Córdoba el 15 de mayo, y en esa misma fecha queda inscripto en el Martirologio Romano.