Fecha de publicación: 7 de noviembre de 2022

El colegio “El Carmelo” de Granada celebraba esta mañana con una Eucaristía la festividad del beato Francisco Palau i Quer, fundador de las Hermanas Carmelitas Misioneras y las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, que se celebra el 7 de noviembre. Este año, además, se cumple el 150º aniversario del fallecimiento del religioso en Tarragona en 1872.

La Eucaristía contó con la asistencia del alumnado de Secundaria junto a sus profesores y las hermanas misioneras cuya responsable inició la monición de entrada a la Misa recordando la figura del beato, quien fue un “buscado de la voluntad de Dios y un luchador a pesar de las muchas dificultades con las que se encontró en su vida, siendo un hombre que amó a la Iglesia y la Eucaristía”.

BEATO PALAU, AMOR EN LA ADVERSIDAD

Asimismo, la celebración estuvo presidida por el Vicario General, D. Francisco Javier Espigares, que dirigió varias reflexiones a los niños y adolescentes del centro educativo a partir de la vida del fundador.

“La memoria del beato Francisco pervive después de 150 años porque fue un hombre transformado en cuerpo y corazón por la experiencia con Dios que hizo grandes cosas en él”, destacó.

También señaló a los alumnos la importancia de la oración en la vida, de reservar un tiempo para estar con Dios en un silencio “creativo” donde se descubren los planes y la voluntad de Dios para la vida de cada persona: “El mayor mal de la sociedad hoy es la soledad sintiéndote solo. El beato nos muestra que el único remedio es la familia, que las relaciones con nuestros amigos tienen que ser más familiares, donde a haya encuentro y dirigirnos, estar atentos a los más marginados”.

Posteriormente a la homilía y al término de la Misa, la celebración culminó con un canto mariano y también el himno dedicado al beato Palau.

UNA VIDA ENTREGADA

Francisco de Jesús Palau nació en Lérida, el 29 de diciembre de 1811, de familia pobre y muy cristiana. En 1828 ingresó en el seminario de Lérida, donde estudió filosofía y teología durante cuatro años. En 1832 vistió el hábito de carmelita teresiano en Barcelona, donde profesó al año siguiente. Fue ordenado sacerdote en 1836. Se entregó de lleno al apostolado y a la oración. Vivió doce años exiliado en Francia y vuelto a España, se le confinó en Ibiza.

En Baleares funda el 1860 dos congregaciones religiosas: Hermanas Carmelitas Misioneras y Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas. La reina Isabel II interviene para que regrese a España, donde organiza su intenso apostolado.

Dotado por Dios con el don de profecía, milagros, y exorcismo tuvo que soportar varias denuncias y juicios por las numerosas curaciones que hacía sin ser facultativo.

Predicó misiones populares en las islas y en la península, extendiendo la devoción mariana a su paso.

El beato Palau murió en Tarragona el 20 de marzo de 1872 a los 61 años de edad. En 1988 fue beatificado por San Juan Pablo II.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social