Fecha de publicación: 22 de febrero de 2022

Dentro de las diferentes ponencias que tuvieron lugar en la celebración del IV Simposio dedicado a profundizar en las distintas áreas relacionadas con la Semana Santa granadina, el docente de la Universidad de Granada, D. Policarpo Cruz, abordó el modelo arquitectónico del emblemático Albaicín a través de un recorrido histórico y artístico por los principales templos ubicados en lo que fue el principal lugar de agrupación de la población mudéjar que vivía en Granada en el siglo XV.

Fue en 1492 cuando comenzó la construcción de edificios y la creación de nuevas instituciones con la llegada a Granada de los nuevos pobladores castellanos. La intención era construir un estilo arquitectónico clásico inspirado en Roma. De esta forma, las iglesias mudéjares sustituyeron a las mezquitas y se consideran bienes de interés cultural.

“Las principales características de estos templos fueron sus materiales con poco coste para que pudieron construirse con rapidez: madera, ladrillo y mampostería”, afirma D. Policarpo.

Asimismo, los principales elementos de estos templos fueron cambiando poco a poco comenzando por los campanarios, torres que recuerdan a los antiguos minaretes de las mezquitas como es el caso de las parroquias de San Juan de Los Reyes o San José, ya que la torre es el elemento más visible en la distancia.

“Las portadas evolucionaron en 1530 del arco de ladrillo ojival para emular los aires romanos ya que quería transformarse Granada en un centro renacentista. Diego de Siloé diseño portadas en las iglesias del Albaicín a imitación de la Catedral de Granada, el máximo exponente de la Granada moderna y renacentista”, asegura.

También las naves pasaron a tener armaduras de madera y decoración con lazos y estrellas entre otras innovaciones que pueden contemplarse en iglesoas como la de San Nicolás o San Cristóbal, las mas antiguas del Albaicín, o en San José y San Miguel Bajo la techumbre de arcos de diafragma daba la sensación de una nave fragmentada. Las cubiertas se hicieron más decorativas y se pretendía que ampliaran la visión ante el altar mayor.

LUZ, ORDEN E IMPORTANCIA AL CULTO RELIGIOSO

D. Policarpo Cruz también destacó en su ponencia que a partir de 1560 se introdujo un importante cambio arquitectónico que sería la planta de cruz latina. San Pedro y San Pablo será la primera iglesia que vea incrementado el espacio cercano a lugar de culto con una nave que cruza la principal, modelo que predominará a partir del siglo XVI.

“En general la arquitectura en este tiempo seguía las indicaciones del Concilio de Trento en el que se orientó el orden, la luz y facilitar el seguimiento del culto”, asegura.

Un punto de inflexión fue la revuelta de los moriscos en 1570 en la que fueron derrotados y expulsados de Granada por Felipe II. A partir de esta época el estilo mudéjar desaparecerá y se harán las últimas intervenciones en las iglesias de San Gregorio Bético, en los Hospitalicos y en San Miguel Alto que incorporan ya los elementos de la arquitectura barroca propia del siglo XVIII.

“Será en estos templos mencionados del Albaicín donde se fundarán las hermandades entorno a distintas imágenes devocionales entre las que destacó por ejemplo el Cristo de la Luz ubicado en San Luis. Aunque llegará una etapa en la que las hermandades serán suspendidas en la ciudad durante el siglo XIX precisamente el Albaicín tiene un papel fundamental en la revitalización de la Semana Santa granadina en el siglo XX y también, a pesar de todos los cambios políticos, culturales y económicos, mantuvo sus tradiciones de culto cristiano a lo largo de los siglos XVII y XVIII” destaca el historiador del arte.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social