Fecha de publicación: 12 de marzo de 2021

El día tres de febrero de 2011, jueves, me visitan en la Vicaría General tres mujeres: María Dolores Márquez (Lolita), María Ángeles de la Higuera (Angelitas) y Maribel Fernández. Me exponen la preocupación que tienen por la mala situación del templo de San Nicolás y se ofrecen a iniciar un movimiento de participación de personas dispuestas a buscar la restauración de una iglesia tan significativa. No me sorprende. Ya el año anterior la primera del grupo, Lolita, se ofreció, acompañada de María Dolores Martínez, a aportar su ayuda para pintar la Capilla de la Misericordia, en plaza de los Lobos. La pintura se hizo en efecto.

Vuelve ahora Lolita con nuevas amigas a ofrecerse para una nueva iniciativa que suponía un arduo y costoso camino. Pero el entusiasmo y la fe con que se ofrecían a tamaña empresa merecían todo el apoyo. Aquella mañana hablamos mucho de posibilidades de acción y de personas que se adhirieran al pequeño grupo. Me sugirieron un albaicinero: José Luis Guardiola. Lo llamamos por teléfono y acepta sobre la marcha. Había nacido el pequeño grupo de San Nicolás. El 11 de abril ya asisten nuevas personas y se piensa en otras que el 11 de mayo se unen y aparecen ya como el “colectivo de San Nicolás”. El 12 de septiembre se presentan a la prensa y el 4 de octubre se inaugura la primera actividad: una exposición de pintura en el Centro Artístico.
Cuando ahora vemos la obra del templo terminada y avanzada su dotación artística y mobiliaria nos llega el reconocimiento de La Junta de Andalucía que ha presentado ante Granada el decisivo trabajo comunitario, generoso y eficaz de un grupo de mujeres y hombres decididos y constantes que han recuperado y enriquecido un signo tan visible y valioso de la historia de la Iglesia en Granada.
Todo el camino recorrido está perfectamente volcado en la documentación que se ha ido generando, pero es imposible recoger en esta nota personas, actos, iniciativas, celebraciones, dificultades, enfermedades y recuerdos. Multitud de amigos han tenido y tienen los Amigos de San Nicolás. Pero con ocasión de este reconocimiento de la Bandera de Andalucía, permitidme que mi sentido recuerdo se centre en los siete que hoy ya parecen no estar entre nosotros.

Los sentimos cercanos, sentimos todavía el entusiasmo y la dedicación que pusieron en esta realidad. Se nos fue Lolita, la primera en soñar un San Nicolás renovado y, en su debilidad física, un gran corazón y experiencia empresarial. Se nos fue Enrique Seijas, nuestro primer portavoz y primera cara pública del “Colectivo”. Se nos fue Javier Alaminos, gran sacerdote y amigo animador de los Amigos. Se nos fue Rafael Martín, magnífico enlace con diversos ámbitos de la sociedad granadina. Se nos fue Rafael Bailón, activa representación de la Hermandad del Silencio. Se nos fue José Luis Guardiola, eficaz coordinador y secretario del grupo. Se nos ha ido Magdalena Cabrera, presente desde el primer momento con su amiga Lolita. Todos ellos, junto con los que todavía permanecemos aquí dispuestos a ayudar en la nueva etapa que se vislumbra para San Nicolás, fuimos conscientes de la llamada a recuperar una iglesia y de algún modo, como Francisco de Asís, poner en ello el esfuerzo y la amistad, la comunión fraterna y la entrega que hacer crecer la Iglesia.

Manuel Reyes