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Mirada
30 de julio de 2023
Nº 1479 • AÑO XXXI

En Perú

Experiencia misionera desde Huétor-Santillán hasta Lima

 

Cristina Hita Ruiz es una joven catequista de Huétor Santillán que se ha marchado a Lima (Perú), para vivir la misión junto a los padres redentoristas y las hermanas franciscanas. Su experiencia del año 2019 acrecentó este deseo misionero, en el que se dedicará a acompañar y ayudar a niñas de entre 7 y 14 años que viven en un hogar.

El destino es Perú. Cristina no sabe explicar de forma concreta por qué quería ir a Perú, pero su corazón era más rápido que sus palabras. Es el ímpetu que sentía en el año 2019 para ir de misión a este país latinoamericano. Y allí fue aquel año y su vida cambió. Ahora, regresa a la misión en Lima, con la comunidad de padres redentoristas en esta región y las hermanas franciscanas.

Cristina Hita Ruiz estará hasta el 5 de septiembre en Lima, acompañando y ayudando, especialmente en el ámbito educativo, en lo que allí se necesite. Esta joven de Huétor Santillán ha regresado, acompañada por su párroco, D. Tomás Martínez, padre rendentorista, que conoce bien la misión, en la que ha estado durante 15 años. También conoce bien la importancia del voluntariado y descubrir el mundo de la misión, porque “la idea del voluntariado no es tanto lo que pueden dar, sino lo que pueden recibir”, explica al Secretariado de Medios de Comunicación Social del Arzobispado.

Cristina estudia un módulo superior de Integración Social, lo que le habilitará en un futuro en el mundo laboral como trabajadora o educadora social. En su decisión por estos estudios también tuvo una voz que procedía de su experiencia vivida en Perú en el año 2019.

La primera vez que acudió allí fue, a su vez, consecuencia de su participación junto con dos amigas en el festival vocacional “Samuel”, celebrado en el año 2018 en Madrid, con las hermanas de la Consolación –presentes también en nuestra Archidiócesis, en Santa Fe-, que han escrito un capítulo de su vida de fe. Aunque esta fe ya la conocía desde pequeña gracias a la vida cristiana en su familia, especialmente sus padres.

“En Perú, me di cuenta que quería ayudar a los demás y por eso he empezado a estudiar el módulo y, después, la carrera, que también quiero hacer”, nos cuenta, en alusión a sus estudios de Integración Social. Sus amigas con las que fue a ese festival vocacional y que abrió la veda al deseo de la misión no pueden acompañarla este año. Pero, eso no la ha detenido.

“ME GUSTA AYUDAR A LOS DEMÁS”
En Lima, se ocupará de atender una casa de niñas, de entre 7 y 14 años, que están alojadas en ella y los fines de semana vuelven con sus familias, que viven en estado de pobreza. Las ayudará en las tareas extraescolares, las acompañará y atenderá la capilla.

El paisaje que contempla en Lima es el de un lugar ubicado cerca de la montaña, habitada por casas construidas con materiales pobres, de chapa y palos, “casas que se caen, pero las niñas en el hogar están bien”. Pero, su corazón está exaltado en la misión: “Me gusta ayudar a los demás y la misión me gusta un montón”.

PRIMERA MISIÓN EN 2019
Su primer viaje a Perú como misionera, en el año 2019, la cambió y se implicó en la comunidad cristiana de Huétor Santillán, donde es catequista de jóvenes y adolescentes en su parroquia. Su párroco D. Tomás destaca ese fruto que empieza por uno mismo cuando se va de misión y que redunda en bien para todos: “Lo importante para mi es sembrar el virus de la misión, de la solidaridad en la gente que va, porque es verdad que cuando la gente va a la misión, a participar con nosotros en los trabajos, al final vuelven todos tocados: unas veces vocacional y otras veces desde el tema humano, para implicarse. Por eso, es fundamental para mi promocionar que vayan y tengan esa experiencia”.

En estos cuatro años, Cristina ha esperado con gran ilusión y deseo su regreso a Lima. Allí, ha llevado sus dos manos, su corazón y su deseo de Dios en medio de las niñas “a las que quiero un montón” y cambiaron su vida. Y también lleva un montante de 6.000 euros para entregar en esta misión, gracias a la generosidad de los granadinos y, en concreto de los vecinos de Huétor Santillán, que han contribuido en las distintas iniciativas como los rastrillos organizados en el pueblo para este fin.

Cristina cuenta también su experiencia de fe y misión en el programa “El Espejo”, que emite Cope Granada y COPE Motril el viernes 28 de julio. Puede escucharse el programa también en internet en cope.es/granada y www.archidiocesisgranada.es

 
Paqui Pallarés