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Mirada
16 de octubre de 2022
Nº 1440 • AÑO XXX

Iglesia de San Juan de Letrán

El Arzobispo coadjutor acompaña el regreso
del Cristo de la Buena Muerte a su sede

Los titulares de la Hermandad de la Buena Muerte, el Amor y el Trabajo, regresan a su sede canónica. El Arzobispo coadjutor de Granada, D. José María Gil Tamayo, acompañó la procesión con el Cristo de la Buena Muerte a la iglesia de San Juan de Letrán este domingo 9 de octubre.

La Virgen del Amor y el Trabajo fue la primera en regresar a San Juan de Letrán. Así ocurrió el sábado, cuando los hermanos cofrades la llevaron en andas desde la parroquia de San Agustín, en donde ha permanecido junto al Cristo de la Buena Muerte durante los cinco meses que han durado las obras. Una reforma del templo que han cambiado la ubicación de la capilla en donde se encuentra la Madre de los ferroviarios, posibilitando que los granadinos puedan verla mientras pasean desde Avenida de la Constitución.

El domingo fue el turno del Cristo de la Buena Muerte, que salió de San Agustín en un cortejo que encabezó el Arzobispo coadjutor, D. José María Gil Tamayo. Los hermanos de la Cofradía de los Ferroviarios cargaron al Cristo, que salió de la parroquia a las 19:30 horas.

En un ambiente de mucho respeto y solemnidad, el cortejo de fieles del Beiro acompañó al Cristo en su recorrido por las calles Doctor Barraquer, Doctor Muñoz Fernández, Plaza San Juan de Letrán, Diego de Arjona y Avenida de la Constitución.

UNA FE PARA TODA LA VIDA
Una vez situado el Cristo en su capilla, daba comienzo la celebración eucarística en la iglesia de San Juan de Letrán. Acompañado de los sacerdotes D. Antonio Jesús Pérez Martínez y D. Francisco Fernández Adarve, el Arzobispo coadjutor presidía la Misa dominical con una iglesia repleta de fieles.

Con la mirada en el Cristo de la Buena Muerte, Mons. Gil Tamayo recordó a todas aquellas personas que han muerto solas durante los últimos años de pandemia. “Que tengáis muy presentes a los ancianos, a los mayores, a quien está a nuestro lado”, afirmó. Que no solo recordemos cuando se nos van y dejan el hueco, sino que acompañemos a quienes sufren, con esa compasión que es padecer con los otros”.

Tras elogiar la religiosidad popular que observaba en las nuevas generaciones de vecinos de este barrio de Granada, el Arzobispo coadjutor recordó cómo la fe es algo llamado a dar sentido a un mundo sin certezas. “El ser humano busca las razones por las que vivir y ahí entra la fe. Esa fe que hoy Jesús alaba en este samaritano que vuelve a dar gracias. Esa fe en un pueblo se manifiesta en su religiosidad popular y que hemos de trasladar a la vida”, aseveró.

Al final de esta celebración eucarística, con la que concluyó el traslado de los titulares, la Hermandad de lo Ferroviarios tuvo un pequeño obsequio al nuevo Arzobispo en señal de agradecimiento y bienvenida a la diócesis granadina.

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Ignacio Álvarez